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La aspirina y el aceite de oliva,
los mejores aliados contra el
infarto
noticia
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La aspirina y el aceite de oliva,
cuyo poder terapéutico se confirma cada día más, forman un excelente tándem
en la prevención de las enfermedades coronarias. Sin olvidar el sabroso
aliciente que supone para los enfermos apuntarse a la Dieta Mediterránea,
con el aceite de oliva como fuente grasa principal.
Un reciente estudio francés ha demostrado una vez más los efectos
beneficiosos que la Dieta mediterránea tiene en las personas que han sufrido
un infarto de miocardio. Una buena noticia para la salud pública, ya que
ésta sigue siendo la primera causa de muerte e invalidez entre la población
mundial.
Ya en 1985 las autoridades sanitarias de EE.UU. anunciaban que la aspirina
podía prevenir la aparición de un segundo infarto cuando ya se había
padecido uno. Sin embargo, la principal propiedad de la aspirina es la de
ser un antiagregante plaquetario; es decir, que actúa contra la coagulación
de la sangre y previene algunos accidentes cardiovasculares como la
trombosis y el infarto.
El infarto agudo de miocardio provoca la muerte súbita en pocos días a cerca
del 30% de las personas que lo sufren; otras muchas padecen sus
consecuencias meses o incluso años después. Se calcula que en todo el Mundo
podrían salvarse unas 100.000 personas con riesgo cardiovascular si tomaran
regularmente aspirina en pequeñas dosis.
Media aspirina al día
La mejor solución para esta enfermedad es la prevención. Hasta hoy, tomar
una pequeña dosis diaria de aspirina (medio comprimido) era una de las
mejores ayudas.
El único inconveniente de la aspirina es que por su contenido en silicatos
puede producir irritación gástrica. Para disminuir este efecto existe la
presentación en forma de microcápsulas, que hacen que se disuelva más
lentamente. Se recomienda tomarla junto con otros alimentos.
Ahora, además de dejar de fumar, controlar la tensión y hacer ejercicio con
constancia, se ha demostrado científicamente que la dieta es un factor clave
para la prevención de enfermedades cardiovasculares.
El estudio francés, conocido como Lyon Diet Heart Study, ha probado que en
caso de padecer una patología cardíaca se deben modificar los hábitos
alimenticios y lo mejor es apuntarse a la Dieta Mediterránea, que no sólo
disminuye el riesgo de sufrir un nuevo infarto sino que es realmente
agradable al paladar.
La Dieta Mediterránea, basada en los productos autóctonos de la zona,
proclama tomar frutas y verduras todos los días, legumbres, cereales, mucho
pescado, y elevar el consumo de aceite de oliva, una grasa muy beneficiosa
para el corazón. Además, se recomienda realizar ejercicio diariamente.
18/05/2001
Noticia publicada en la web de
SaludManía
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